14 abril 2009

Por una GPDA más en lo suyo



Después del fiasco que trajeron la lluvia y Bernie Ecclestone en el último Gran Premio, muchos han sido los pilotos que han alzado su voz contra la feliz idea de empezar una carrera a las 17h. Y no es para menos, porque cualquiera que conduzca lo habrá hecho alguna vez cuando el Sol sale o se pone, y por ende sabrá que es un suplicio cuando te toca de frente en tu trayecto hacia el horizonte. Por tanto, los pilotos han actuado con diligencia y han tomado cartas en el asunto -Mark Webber pateándose la parrilla a pesar de mantener cierta cojera-, negándose a salir a disputar las vueltas que quedaban, en ejercicio de las funciones de defensa de sus intereses, en especial de seguridad y Superlicencias, para las que fue creada la Grand Prix Drivers Association. ¿No?

Ni mucho menos. Me temo que hasta ahora la GPDA lo único que ha hecho ha sido poner de relieve que los pilotos están tan pendientes de sacar su tajada y salir airosos de lo que les toque como lo están sus equipos, la FIA y la FOM. Y no me refiero a la disputa por el precio de la Superlicencia; Vale, a ellos 50000€, por poner un caso, no les supone nada, pero si usted gana 2500 al mes -cosa que, como está el patio, le deseo de todo corazón- tampoco le supone nada pagar 20€ por un día para un cartón de leche, y sin embargo ¿se bajaría los pantalones y apoquinaría? Nuestros ídolos están en su derecho de que no los toreen y al menos se les explique a qué viene ese nuevo desembolso. Y si de verdad es cierto que se trata de que sufraguen los gastos en seguridad los interesados, que vayan pasando por caja.

¿A qué me refiero entonces? A que siempre que he oído hablar de esta organización ha sido para: a) Meter baza en las polémicas, poner la sal en la herida, el dedo en la llaga (ej: Indygate); b) Discutir el equipamiento de seguridad de un circuito sin costearse algún equipo mínimamente parecido al que para estos menesteres y para la aprobación de una pista tiene la FIA, que por poder la GPDA podría tener uno, o c) si no se trata de uno de los dos casos anteriores, o incluso si sigue pudiéndose incluir en alguno de ellos, demostrar que actúan de forma ineficaz y por donde sople el viento. Y lo de Malasia ha sido a) y c).


Estoy muy contento de que las carreras vespertinas se vayan a ver forzadas a desaparecer, como lo estaré si lo mismo pasa con las nocturnas. Y si los pilotos se ofrecen para impedir que se celebren, estaré de su lado y les desearé el triunfo. Pero a lo que voy, ellos son otros culpables del bochorno que vivimos el pasado cinco de abril. Mientras respondían a las preguntas sobre si de verdad las nuevas normas o el KERS favorecerían los adelantamientos, o mientras advertían de la excesiva anchura de los alerones delanteros cuando se trata de que pasen tres por la misma curva, el tiempo corría y el GP de Australia se iba a iniciar a una hora que llevaría a terminar la carrera en un momento del día criminal para conducir. ¿Por qué sólo empezó a alzarse alguna tímida voz cuando ya estaban en plena faena por el Albert Park? ¿Qué clase de organización es esa? Pues es una especie de sindicato de pilotos, pero lo que parece es más bien el sindicato del vidrio, de lo cortos de miras que parecen.

Lo lamento si algo de lo que digo es incorrecto, pero todos los datos de que dispongo sobre la GPDA hablan de reuniones de pilotos, peticiones y sugerencias al organismo rector, incluso alguna huelga... Pero, sin menospreciar lo que han conseguido desde su creación en los 60, me parece que alguien de los suyos tiene que tener los bemoles de Jackie Stewart y formar un organismo bien organizado, con Estatutos ambiciosos, con un cierto dinero invertido que le permita financiar todas las actividades con las que los pilotos puedan decir lo que deban decir .

Para entendernos, acaba de producirse una remodelación del Gobierno en España y los sindicatos, al igual que la patronal, han salido a la palestra y han hecho valoraciones casi con inmediated. Yo sueño con una GPDA que no se limite a quejarse por el muro de una escapatoria cuando no lo han visto hasta el jueves antes de la carrera, sino que cada vez que se proponga un cambio de reglamento -o de horario- este "sindicato" ponga a cada uno en el sitio que ellos crean que se merece. Pero me temo que mucha vagancia es lo que hay en la parrilla... ¿Vamos a tener que esperar a que en Singapur pase como en Qatar para que algún corredor se atreva a pedir que se dejen de focos? Fíjense que de la Rosa no dijo esta boca es mía hasta que hizo falta una bandera roja.

10 abril 2009

¿Y tú qué sabes?

El día que tanto ansiaba ha llegado. No, no me refiero a que mi querido equipo de Brackley esté liquidando toda oposición, hasta el punto de que pareciera que dejan pasar a Trulli cada vez que Rubens salía de boxes para divertirse adelantándolo más tarde en pista. Mi felicidad también viene dada por el hecho de ver a ese atajo de arribistas interesados y sus insignias en forma de rombo, de hélice o de lo que se le ocurriera al fundador hace la pera de años, lloriqueando porque no se les ocurrieron las soluciones para la trasera que sí salieron del lápiz de los pobres o los que habían caído en desgracia repentinamente. Si no se hubiera metido la política de por medio, ver a Williams tan arriba tan a menudo sería lo mejor que le ha pasado a la Fórmula 1 desde la victoria de Toro Rosso en su casa.

Pero parece que sois muchos los que no creéis. Tantos que las contestaciones sobre este amplio tema en vuestros respectivos blogs me superan. Lo lamento, pero no puedo procesar tanto revuelo y tantas palabras cargadas de veneno como para poder contestar todo lo que querría decir en un simple comentario a vuestras entradas. Es por eso que estoy escribiendo la mía propia para poder exponer mis ideas pausadamente. Y para abrir fuego, ahí van los primeros aspectos que quiero establecer:

1º) Lo último que puede querer la FIA es que un equipo arrase con todas las carreras, de cara a las audiencias y el interés que suscite el deporte. ¿Que ahora lo está suscitando a base de sorpresas? Esa gente no piensa a corto plazo.
2º) Lo penúltimo que puede querer la FIA es que se le marchen cinco equipos que han hecho amago demasiadas veces de ir a montar su propio campeonato -qué triste, un campeonato de publicistas disfrazados de deportistas-.
3º) Lo antepenúltimo que puede querer la FIA es que los equipos con KERS, ese invento "made in Mosley", queden en ridículo.
4º) Si quieren demostrar que con poco dinero se puede hacer un gran equipo, Brawn es el menos adecuado para llamar la atención a este respecto: En realidad es el fruto de la máquina de quemar billetes de Honda.

Marco Canseco ha escrito recientemente un artículo difamatorio -porque no puede corroborar lo que dice, y no es periodismo interpretativo lo que está haciendo- en el que da por sentada "la voluntad inequívoca de la FIA por potenciar a esta nueva escuadra [Brawn]". "Se trata de tener a los equipos divididos y enfrentados con la intención de demostrarles que necesitan un faro guía, como son ellos y Bernie Ecclestone". Canseco debe tener en mente a un Ecclestone con ganas de emular a John Rockefeller cuando éste financió la Revolución Rusa.

"No se explica de otra forma que en Australia esperaran más de dos minutos para sacar el primer coche de seguridad a la pista tras el accidente de Nakajima". Por favor, lo ruego una vez más, los debates más pausados: ¿Cómo que no se explica de otra forma? Querrás decir que no se te ocurre otra explicación. Si dejamos volar la imaginación, podemos encontrar otras formas de aplicar eso de piensa mal y acertarás, mucho menos evidentes pero igual de posibles.

Y ahí es donde quiero ir a parar. Lo que me crispa los nervios no es que se ataque a la ligera a una escudería, ni a la FIA. Tampoco tengo ningún problema en que la gente se sienta más cercana a los grandes constructores implicados en F1, los cuales, con el mismo método con el que se marchan de una comunidad que tanto les puede haber apoyado y tanta manga ancha en materia legislativa y fiscal les habrá dado para que mantengan cerca de ella su fábrica, se marcharán de la comunidad del paddock como ya ha hecho Honda en cuanto eso les suponga cuatro duros más, sin importar la devastación que dejen en el deporte a su paso. Porque los grandes fabricantes no quieren a nuestro deporte. ¡Viva Brawn! ¡Viva Williams! Larga vida a su buen rendimiento. Lo que de verdad acaba conmigo y con mis uñas es que creamos poder arañar lo más mínimo la superficie de algo que mueve b-illones de euros. Francamente, todo lo que sale sobre las ayudas a la banda de los difusores me parece demasiado infantil para individuos tan corrompidos como los que te puedes encontrar en una federación.

Y de repente me acordé del vídeo de Max. Y de que éste ya dijo saber quién estaba detrás de todo eso. Y que era de F1. ¿Dónde están Marco Canseco y los que escriben tan a la ligera cuando se trata de hacer periodismo de investigación en condiciones? ¡Quiero saber quién le hizo eso a Mosley! Y no lo sé. Y nadie se acuerda. Y por descontado que detrás tenían que estar los b-illones de euros. Mientras nos limitemos a buscar la explicación más fácil a por qué un Safety Car tarda tres minutos en salir, mi opinión es que estaremos muy lejos de la verdad. Sólo hay una cosa clara: Las entrañas de la Fórmula 1 se están revolviendo muy mucho en los últimos tiempos: Los equipos amenazan con un boicot, Bernie no les paga, Bernie tiene que adelantar ese mismo dinero a Brawn y Williams, la FIA pasa de las propuestas de la FOTA. ¡Ey, la FOTA! Pero si hace tres meses estábamos en los mundos de Yupi de lo bien que se llevaban y yo estaba asustadísimo de que los equipos no pararan los pies a la FIA en sus ideas descabelladas, como siempre había sido.



Sugiero que, por lo que respecta a Brawn y cia., disfrutemos de la novedad en las clasificaciones y, con tongo o sin él, consideremos que ha llegado la hora de que los equipos de F1, y no los de marketing/I+D, sean los que ganen carreras.

En fin, que yo sólo puedo exponer lo perdido que estoy y que descarto la teoría hecha por muchos afirmación de que Brawn está corriendo con manga ancha, por los puntos expuestos al principio. A propósito, ya que estamos, me despido con otra afirmación de Canseco, que a ver de dónde sacaría: "Ross Brawn dice que le ofreció esta pieza [el difusor de marras] a todos los equipos en mayo de 2008 y que poco menos que le mandaron a freír espárragos, enfrascados como estaban en aquel Mundial".

04 abril 2009

¡Un equipo de animadores!

No, el propósito de esta entrada no es defender la paridad en los descansos de los partidos de baloncesto -si bien no estoy en contra-. Tampoco quiero cambiar a las tradicionales chicas de parrilla por acróbatas en mallas -aunque tampoco estoy en contra, sobre todo porque, en mi opinión, guapas, lo que se dice chicas guapas, bellezas, sólo las hay en Hungría-.

Lo que quiero hacer hoy es repartir collejas por el celebérrimo incidente bajo el SC en Australia y su desenlace en Malasia hace un par de días:

1ª colleja: Una vez, a Eddie Jordan se le propuso que lanzara un simpático test para que pudieras saber si vales para jefe de equipo. Cuando te preguntaba qué harías si uno de tus ingenieros te propone montar una pieza o un diseño que aportan mucha ventaja, a sabiendas de que son ilegales, la respuesta correcta era: "Lo monto y niego todo conocimiento". Pero Eddie, no contento con eso, apostillaba: "¡Y luego lo despido!" Este chascarrillo viene al pelo para recordar a Dave Ryan: Hoy en día se ha perdido la sensibilidad con las personas, ocultando sus caracteres o sus historias individuales bajo las siglas R.R.H.H., desde el preciso momento en el que entran a fichar. Estoy convencido de que este hombre obedecía el acuerdo previo en la dirección del equipo. Y si no, pasad a reíros un poco de Martin Whitmarsh cuando tuvo que torear a la prensa el viernes. A ésta, como a todos, le escamaba que si Ryan lo había decidido todo unilateralmente, Hamilton le hubiera acompañado tan armoniosamente. Es una pena que a la hora de elegir un pardillo para simular que se tomaban cartas en el asunto, se fulminara a un tipo con más antigüedad en la escudería que Ron Dennis.

2ª colleja: De Eddie Jordan pasamos al profesor que me tocó de Comunicación Audiovisual. Varias veces mencionó en clase la entrevista a un publicista conocido en el mundillo que, cuando el periodista le preguntó si obedecería las órdenes al pedírsele hacer un anuncio de una droga o de pornografía infantil, respondió: "Claro. Yo soy un profesional". El profesor Solas nos pidió que ante una situación como esa, nosotros contestáramos que somos más cosas además de profesionales. ¿Es Hamilton, además de profesional, ciudadano, persona civilizada, deportista, amante de las carreras? Si lo es, debería recordárselo mucho más a menudo. Esos "yo hago lo que me dicen", "yo soy un mandao" se entienden si necesitas asegurar tu puesto como agua de mayo. Seguro que os estaréis sonriendo al preguntaros si es ese el caso de Hamilton.

3ª colleja: ¡Por favor! ¡Qué descerebrados! ¿Cómo se puede ganar un título con esa agilidad mental? Bueno, claro, ahora se entienden tantos errores estratégicos de McLaren en 2008... ¿Pero es que no saben que las conversaciones de radio se las graba la FIA? ¿Se creen que los comisarios andan desconectados del mundo, como diría Exar, y nunca les pueden llegar las declaraciones a las teles? Lo último que cualquiera habría hecho al ser llamados a declarar es hacer de esa la única vez en la que se cierta versión de los hechos.

4ª y última colleja: Y todo este sermón a McLaren no habría sido escrito jamás si Charlie Whitting hubiera contestado a las consultas tanto de los de Woking como de Toyota, y hubiera confirmado a quién le corresponde la posición. Aunque McLaren difícilmente volverá a fiarse de él, después de ver confirmado en Spa 2008 que el adelantamiento a Kimi había sido correcto y legal. Todos sabemos la investigación que se anunció en cuanto bajaron del podio. Y aún con la incompetencia de Dirección de Carrera, los comisarios deberían haberse sentado a juzgar contando con las pruebas que tenían a su disposición. La radio se podría y se debería haber escuchado el domingo en Melbourne. Por qué sólo se ha escuchado ahora, escapa a mi comprensión, y eso que yo soy muy listo, ¿eh?

Cuánto extraño a Los Guiñoles este año. Y qué bueno era el de Fernando. En los inicios de ese pequeño espacio, Luis Fernandez entrenaba al Barcelona, y su muñeco siempre repetía la coletilla chouman y divertío. Para él todo era o tenía que ser chouman y divertío. Y Vodafone McLaren Mercedes no le estará defraudando. Un equipo chouman y divertío, una escudería nacida para el espectáculo también fuera de la pista. Está más que comprobado que podemos llegar a cada Gran Premio preguntándonos qué nos tendrán preparado en ese box para que nos deleitemos bombardeando foros o escribiendo entradas como ésta.



31 marzo 2009

McLaren a través del espejo: El desenlace



Decían que el Fuji era muy alto, muy impresionante y tal, pero a no ser que conocieras previamente cómo se las gasta la zona, pensarías que lo bañan unas cataratas gigantes. Así de difícil se presentaban sábado y domingo. Lewis, maestro probado bajo la lluvia o sobre mojado -táchese lo que menos guste- confiaba en que la F1 pasada por agua no se le diera tan bien al respondón español como, en conjunto, le estaba resultando 2007.

Pero no olvidemos que prácticamente existía un empate técnico: Una victoria en Japón daría a Lewis el ansiado liderato: No dependía de nadie. Había dado muestras carrera tras carrera de que estaba perdiendo la paciencia y era el momento de dar el puñetazo sobre la mesa definitivo. Un nuevo circuito en condiciones adversas sería el mejor escenario.

P2 en parrilla. Y encima salida con el SC. A falta de tres carreras, no se podía decir que Hamilton contara con el tiempo de su parte. Lewis alucinaba con los problemas de neumáticos que más de una vez había tenido en la Q3. ¿Cómo se puede fallar tan estúpidamente una cosa tan sencilla de controlar? ¿Cómo se puede complicar el fin de semana con esa, hay que llamarla por su nombre, esa chorrada? McLaren debería revisar sus procedimientos. Maldita suerte del principiante... Alonso no sabía lo que era luchar contra gomas desequilibradas.

El domingo a las 15h, hora de Tokio, seguro que Hamilton hubiera preferido correr con esos Bridgestone mal montados las 67 vueltas -¡dos horas justas!- del gran premio antes que echar a perder los pocos puntos que podría haber amarrado haciendo aquaplanning tras dañar seriamente el coche en un choque con Vettel. El que estaba llamado a ser el fin de semana de la estocada, casi arruinaba sus opciones. No quedaba otra que seguir luchando, a ver qué caía.

Ni que decir tiene que la prensa se lo estaba pasando en grande, independientemente de los colores nacionales que ésta defendiera. No paraban de contar historias, al margen de la verdad, del ambiente vivido en los boxes 1/2, de si Lewis miraba mal a Fernando, Fernando miraba mal a Lewis, Lewis miraba mal a Dennis o Dennis miraba mal al gato negro que se le cruzó en Melbourne. Y algunos se percataron de ese potencial:

Martes de entre las dos carreras asiáticas: El señor presidente del Grupo Santander, Emilio Botín, invita a pasar una mañana de golf a Mr. Ron Dennis a la Ciudad Financiera del banco en la periferia de Madrid. La cosa transcurrió como se transcribe:

E.B: Corren tiempos muy difíciles de administrar para su amada empresa, señor Dennis.
R.D: Verá, en McLaren somos un grupo de gente amante de lo que hace y muy capacitada para gestionar divergencias en nuestro proyecto de recursos humano-deportivos. Hay detalles en las relaciones laborales entre ambos componentes biológicos de nuestro paquete para la pista que no trascienden porque no es bienvenido en las redacciones ningún titular que no permita confeccionar todo un tabloide en el que...
E.B: Señor Dennis, hace media hora que le toca intentar su golpe. Tiene usted mucha labia, pero yo tengo muy poco tiempo.
(Los pocos presentes ignoran cómo de cerca se quedó Ron del hoyo, pero coinciden en que exclamó: Nice shot!).
R.D: No quiero abandonar este complejo socio-profesional sin garantizarle que la dirección dedicará todos sus esfuerzos a salir airosos del desencuentro entre nuestros corredores.
E.B: ¿Usted quiere conservar nuestros diez millones anuales?
R.D: Cómo no. Ustedes también serán campeones del mundo con nosotros, ya lo verá.
E.B: ¿Usted quiere saber cómo conservar nuestros diez millones anuales antes de contestar a si los quiere conservar?
R.D: Oh, eh... Pues sería conveniente primero, sí.
E.B: Bien. He oído historias de presiones en las ruedas.
R.D: Bah, no les dé ningún crédito, son fantasías de los tabloides que le decía yo.
E.B: Pues hágalas realidad.
R.D: ¿Mande?
E.B: Póngale a Hamilton presiones equivocadas, chinchetas, veneno en la cena... Lo que se les ocurra.
R.D: Señor, comprendo sin dificultades su particular afecto por su paisano, pero yo creía que a usted también le importaba el mercado británico...
E.B: El último afecto que tuve por un paisano fue por la peseta. Escuche y olvide cuando salga de aquí: Sus rifirrafes en Hungría fueron todo un fenómeno mediático...
R.D: ¡Ajá! Está usted en todo, ¿eh? No se preocupe, nos ocuparemos de que todas las cámaras capturen sus logos cuando Lewis se salga en cada puzolana.
E.B: Escuche y olvide cuando salga de aquí: Dentro de un año se va a liar algo muy gordo a nivel mundial. Más le vale tener sus cuentas saneadas y haber ahorrado suficiente, porque no vamos a estar en disposición de ampliar nuestra aportación. Mire usted, en estos momentos estamos ultimando ciertos planes para hundir el mercado inmobiliario. ¿Por qué cree usted que estamos concediendo créditos como si fuéramos un vulgar Monte de Piedad? Llegan inmigrantes que aportan veinte avales igual de insolventes que ellos, ¡y se lo concedemos! Una locura, ¿verdad? Pero cuando eso pase factura al sector financiero, los peces gordos hundiremos a bastantes rivales a los que nos zamparemos casi regalados. Por no hablar de las nuevas ganancias en flexibilidad y, si cuela, incluso despido libre... Ya sabe, malos tiempos, apretarse el cinturón [ojo guiñado]... Vamos a estar muy ocupados y nos vamos a preparar muy bien el terreno. Si algún periodista se fija en nuestras reuniones, quiero a los medios, y con ellos a la gente, mirando a su equipo, y criticándolos a ustedes, no a la banca, ¿lo ha pillado? Me da igual si gana o no el mundial. Además, si lo tiene fácil. Pero como fuente de financiación de su negocio, le pido pan y circo. Le he traído aquí para explicarle esta misión. ¿Alguna pregunta?
R.D: Ninguna que me pueda responder, me temo.
E.B: Bien. Se acabó el torneo. Que alguien llame al chófer de este caballero.

Acaba de terminar la calificación en Shangai, y a Lewis se le está acabando definitivamente la paciencia. No tiene otra explicación. No es posible tener tres veces el mismo error de equipo nacido ayer. ¿Cómo ha podido hacerle eso McLaren? ¡Es como si se lo hiciera papá Anthony! ¡Papá, quiero irme de aquí! ¡Ponte a hablar con otra gente! Pero el domingo es otro cantar. Lewis sigue anonadado y triste por el shock que representa para él ver en su contra ¡a McLaren! Sin embargo, el equipo se lía con la decisión estratégica de Fernando en una pista que se empezaba a secar y éste acaba abandonando enganchado en la entrada a boxes. La última prueba lo decidirá todo.

Tras una explosión de titulares que llevaron imágenes de China incluso a las portadas de la prensa más seria y generalista, tras innumerables discusiones en los foros, los bares, los trabajos, las teles... Llegaba la traca final. Y Alonso se volvió a liar. De forma aún más tonta que el equipo con los neumáticos de la Q3 para Lewis. Alonso pulsó el punto muerto sin querer. Toma ya. Ahora Lewis tenía pista libre. Pudo presionar a los Ferrari, pero fue infructuoso. El título regresaba a Maranello. Kimi coronado. Contra todo pronóstico. Vorágine de titulares. Una semana de bombardeo tras la que era imposible no haberse enterado de lo sucedido en ese deporte en el que unos coches dan vueltas y vueltas. Una crisis económica lista para sacar del horno.

Epílogo.

Estamos en el GP de Brasil 2008. Lewis Hamilton, tercero en 2007 en un mundial aciago pero en el que jamás se rindió, tiene ahora la oportunidad de que su trabajo se vea al fin recompensado con un tercer título para su vitrina. Su Ferrari lidera la carrera, como no le queda más remedio que hacer si quiere lograr la gloria máxima. Fernando Alonso ha vuelto a ser su rival más cercano y ha vuelto a demostrar que el segundo año es el más difícil para casi todos los pilotos. Los errores acaban consagrando. Pero a falta de 15 vueltas se avecina una fuerte tormenta. A falta de 6 los boxes se están llenando de bólidos cambiando de zapatos. Entra Fernando: Sale justito por delante de Vettel. Una maniobra del alemán y McLaren se quedará sin campeonato un año más. Maniobra del alemán. McLaren se va a quedar sin campeonato un año más y Lewis se va a resarcir... ¿Qué es esto? ¿Qué hace el Toyota que pescó Massa a última hora resbalando sobre la curva 13? Fernando de nuevo 5º... Primera corona para el español. Massa es vilipendiado por algunos conspiranoicos que quisieron ver una venganza contra Ferrari en las facilidades que puso para ser pasado. Ante semejante insinuación, Felipe siempre esbozaba un atisbo de sonrisa maliciosa. Estos conspiranoicos nunca cambiarán...