24 junio 2009

RBR: ¿Quién tiene más bravura?

Bueno, pues con los calentadores retirados y el semáforo en verde me dispongo a reemprender el ritmo de este blog, después de que las obligaciones que naturalmente conlleva junio para cualquier estudiante; ciertos enredos personales; las planificaciones para asegurarme un verano excitante, y por qué no decirlo, el clima chungo del deporte rey del motor -que ha durado justo hasta el momento en el que me estoy poniendo a escribir estas líneas y que me ha dejado totalmente desmotivado para buscarle un hueco a la prosa que a él se puede referir- me hayan apartado de compartir valoraciones con quien quiera leerlas, mandando esta tribuna al fondo de mis prioridades.

Pero heme aquí, en busca de un tema que merezca dejarlo discurrir en mi cabeza hasta que destile algo digno de estar en los recomendados de algunos compañeros blogueros. Y el pasado GP de Gran Bretaña invita a debatir sobre asuntos taurinos: Qué morlaco de la ganadería de Milton Keynes se puede llevar el gato al agua quedando definitivamente por delante de su compañero cuando salgamos de Abu Dhabi.

Lo primero que me llama la atención es que tal vez las cosas en esta escudería estén saliendo tan al revés como el orden de la parrilla en 2009: Me refiero al palizón de Vettel al calificador por antonomasia de la F1-si Jarno Trulli nos permite otorgarle el honor-. ¿Cuánto pesaba el sábado en Silverstone? ¿666kg, puede ser? Normal que llevara esa carga: Es el número de la bestia, de la bestia de los sábados. Su lucha con Button los sextos días de la semana por la supremacía en parrilla está siendo de lo mejor de este año. Ambos han hecho vueltas memorables, y en alguna ocasión, y me viene a la memoria Barcelona, las han hecho los dos a la vez. Mientras, el del otro lado del box se mantenía a una diferencia claramente perceptible, tanto por tiempo como por posición en parrilla.



Por el contrario, los domingos el australiano a desplegado tal ritmo de carrera, que cualquiera diría que lo que pretende es insinuar a todos los escuderos condenados a salir con un camión cisterna que se quejan de vicio.

Si observamos detenidamente, o sencillamente si tenemos un mínimo de memoria, nos daremos cuenta de que los fines de semana del equipo angloaustriaco siguen una plantilla de forma más o menos fiel: Un viernes en el que se quedan sin la mitad del rodaje porque se quedan tirados en alguna curva -¡le han cogido el gustillo a eso pero bien!-; un sábado en el que insinúan que podríamos suprimir ese día de los grandes premios, porque total puedes plantarte en primera línea con dar tres o cuatro vueltas previamente, y un domingo en el que Seb peca de fogosidad llegada cierta vuelta de la carrera. En este despiece cronológico está, a mi entender, la clave de la pelea.

Hay quien dice: "Pobre Webber, mira que tocarle Vettel en su equipo ahora que tiene un gran coche...". Si no compartiera ese juicio no estaría escribiendo esta entrada. Pero creo que lo realmente irónico para Webber es que lo que tiene que mejorar es su juego en calificación. Aquello por lo que siempre se ha distinguido. O bien él tiene que recuperar la chispa o bien el problema es que tendrá que aprender a incendiar el asfalto tan sublimemente como su compañero.

¿Y qué tendrá que hacer Vettel para realizar actuaciones como la última en Inglaterra, aparentando que tiene la misma experiencia que Mark? Me gustaría hacer hincapié en este último factor: Años más o menos erráticos, segundos años en F1 o en un equipo puntero, se tienen en las mejores familias: Alonso en 2004, Hamilton en el mismísimo año de su título... Que nadie se alarme porque a veces Seb la líe, y por supuesto que no se alarme él. El año que viene será diez veces mejor y más completo gracias a sus "besos" a Kubica o a la barrera de Santa Devota. Pero, ejem, la distancia entre los dos compañeros es de unos puntillos, y si pensamos que Vettel ha cometido errores que son su falta mientras que Webber ha perdido bastante quedándose en la Q1 de Bahréin por culpa de Sutil, o viéndose involucrado en lo que tan tibiamente se llama "incidente de pista" en Australia...

Tampoco menospreciar el daño que ha sufrido el Red Bull nº 15 en las salidas. Bien puede haber perdido dos carreras por haber perdido alguna posición en sus respectivas arrancadas. ¿Hasta qué punto achacárselo al alemán? Pues no lo sé, pero Red Bull Racing debe ser el único equipo que le ha llegado a ver alguna mínima ventaja a montar KERS.


¿Qué creo yo, en suma? Que por naturaleza la delantera la lleva Vettel y la va a mantener, porque tiene talento divino donde Webber tiene talento terrenal y esfuerzo. Pero va a ser realmente difícil para Horner y demás directivos evitar una batalla interna con las minúsculas diferencias que hay entre los dos. En otras palabras, que no pueden apostar por un número uno sin generar bronca con el forzado nº 2 y empeorar las cosas más de lo que lo haría una bonita lucha entre compañeros de equipo. Porque Webber no es manco. Ya lo hemos visto en estas ocho carreras. En todo caso, es un poquito cojo, y ya ni eso, porque le van a quitar los tornillos -los de la pierna, Seb; lo siento, pero Mark seguirá corriendo con cabeza-.

Por si a Seb y a Mark les motiva saberlo, el ganador de esta batalla interna vivirá entre pit babes porque quedará como semental, y el perdedor será enviado al matadero con motivos nazis para el que Max Mosley ya está reclutando efebos con los que disfrutar de su retiro.

19 mayo 2009

Got talent?

¿Recordais a aquel sacerdote pirado que animó el Gran Premio de Gran Bretaña 2003 y por poco no puso a prueba el agarre de los Michelin de un Jaguar sobre la piel humana? Pues después de varias apariciones estelares más en competiciones deportivas -nunca como deportista- de ser expulsado del sacerdocio y de recibir tratamiento psiquiátrico, ésta es su actuación en Tienes Talento.
Qué salero...




07 mayo 2009

El día en que murieron las carreras


Por vigésimonovena vez en lo que va de temporada, la polémica ha vuelto a visitar el número 8 de la Plaza de la Concordia (París), los cuarteles de las escuderías y los hogares/lugares de trabajo de los aficionados de todo el mundo. Y no es para menos dada la magnitud de la última propuesta formulada por la FIA: Ni corta ni perezosa, está dispuesta a plantar batalla contra lo que consideran el actual "despilfarro" de los equipos, conrtesía de la billetera de sus dueños, y en la última reunión del Consejo Mundial de Deportes del Motor -qué nombre más molón, así como en plan Star Wars- además de medidas como el final de los trajes de neopreno para pasar a monos ignífugos más asequibles, ha impuesto por el artículo 33 un tope presupuestario para 2010, al que será opcional acogerse, pero que proporcionará manga ancha técnica al que se anime a adoptarlo. A partir del año que viene, los equipos tendrán que decidir si continúan con el inacabable flujo monetario del que disfrutan ahora, o por el contrario se comprometen a ceñirse a 350 millones de euros como mucho, y a ser auditados para asegurarse de que no hay ni trampa ni cartón.

La primera voz que se ha alzado en contra de esta medida ha sido en realidad ese conglomerado de voces unidas para que juntas se oigan mejor: Sí, nos referimos a la asociación de equipos, la FOTA. Su portavoz, el presidente de la NASA, Sean O´Keefe, ha expresado las preocupaciones de todos: "No sería de recibo encontrarnos con una F1 con dos divisiones. Sería incomprensible para el público y pondría en peligro el prestigio del deporte". Hablando de prestigio del deporte, varios fabricantes aeronáuticos ya han planteado su temor a tener que abandonarlo por desinterés, por la pérdida de su etiqueta como máximo exponente tecnológico. Estas son las palabras de James Albaugh, vicepresidente de Boeing y mandamás de Boeing Motorsport: "Es importante que para el año que viene no haya dos clases de Fórmula 1 en una, porque eso afectaría seriamente la próxima evaluación de nuestro compromiso con el deporte". Pero quien ha sido meridianamente claro es el señor secretario general de la OTAN, Rasmussen, advirtiendo de que en el momento en el que la F1 no les permita desarrollar los últimos adelantos militares antes de llevarlos al campo de batalla, pondrá el cartel de "For Sale" en la puerta de Eurofighter Racing.


Entre los aficionados, muchos han sido los que han señalado el 53% que Bernie Ecclestone recoge de los beneficios como el verdadero culpable de que los equipos no sean rentables o necesiten de grandes benefactores como la industria aeroespacial. Resulta un poco hipócrita tachar de insensatos con el dinero a los dirigentes de las escuderías cuando tal vez se merecerían un poco más de pastel. La inmensa mayoría de las opiniones se han solidarizado con los constructores, deseando que ellos sean los que tomen la batuta de la Fórmula 1 cuanto antes. Si no, los augurios apuntan a una salida de los fabricantes de aeronaves para pasar a ver sosas carreras entre, tal vez, fabricantes de automóviles. Y, ¿esa va a ser la tecnología punta de la que siempre se ha preciado esta competición? ¿Dónde va a quedar la innovación cuando en vez de la NASA, sea Renault quien esté al frente de la parrilla? ¿Qué será de esos cascos tan chulos con pantalla que van mostrando al piloto la mejor línea, o de los materiales con memoria para la carrocería?

Señores, la F1 camina hacia el abismo si aceptamos el concepto que la FIA ha puesto -mejor dicho, ha impuesto- sobre la mesa. La innovación se dirige hacia su muerte, y seguramente con ella irán las carreras. Y todo por culpa de dos viejos chochos que no se apean del burro y se empeñan en decirle a Airbus cómo tiene que gastar su dinero. Y ¿qué me dicen de los sponsors? ¿Cómo van a querer Intel o AMD relacionarse con marcas de coches cuando se han codeado con la cima del progreso aeronáutico? ¿Dónde quedará el glamour para los bancos involucrados en sponsorización? Son demasiadas preguntas con respuestas demasiado tristes. Tal vez sea hora de guardar en nuestro baúl de los recuerdos aquellos días en los que era posible disfrutar de la F1.