18 marzo 2009

Medalla a la estupidez

PINCHA EN EL TÍTULO DE LA ENTRADA Y HAZ ALGO POR TU DEPORTE.

Incomprensible decisión, inexplicable proceso decisorio y un gobierno del deporte inmposible de cambiar de rumbo. Cuando ya creía que lo de las medallas había sido un mal sueño, la FIA y la FOM se la han metido doblada a todos los stakeholders del deporte. Quién sabe qué movimientos oscuros se habrán producido para romper en cuatro pedacitos el "press release" que todos los equipos del campeonato colgaron en sus páginas web hará diez días.

Muchos de los seguidores de la Fórmula 1, tengan mayor o menor cercanía al corazón del deporte, recuerdan que hay que rastrear la peste que deja el dinero para entender noticias desagradables como la de ayer. Yo, francamente, suelo buscar las relaciones de todo e intento convencer a cualquiera que yo encuentre demasiado escéptico de cómo cualquier pequeña acción puede mover montañas, y de que se una a mí en mis quijotescas luchas por salvar el mundo. Quiero decir, a lo mejor haces un gesto inocente que tiene consecuencias inesperadas, positivas o negativas. ¿Habrá visto alguien en los órganos de gobierno de la F1 que el gesto inocente de dar el título al que se lleve más victorias tiene consecuencias lucrativas para ellos que se nos escapan?


Claro que lo han visto, diréis algunos; esperan que la emoción de que los pilotos tengan que salir siempre a ganar aumente el interés, con él las audiencias, con las audiencias los ingresos, etc... "Esto es lo que hace que los pilotos se esfuercen por ganar, en vez de conformarse con el segundo puesto. Será una verdadera carrera. Esto es bueno tanto para los fans como para el deporte". MENTIRA. Lo que no sé es si Ecclestone lo dice sabiendo que lo es. Para empezar, ¿está insinuando Mr. E que el resto de competiciones del motor, todas con sistemas de puntos tan discutibles como todos -salvo la prefabricada, y lo digo sin desmerecer, A1GP-, no son verdaderas carreras? ¿Acaso en NASCAR, MotoGP, GP2, ChampCar o lo que sea que tienen ahora los yanquis de monoplazas, todavía no han descubierto lo que es de verdad un espectáculo? Pero iré al grano: Los pilotos no van a esforzarse más por ganar. De eso estoy seguro al 110%. Si el de delante saca del orden de 6 seg. o más a los que le siguen, y el de delante sigue teniendo un buen ritmo, ya pueden montar 20 KERS de un gramo de peso -cada uno- y con la posibilidad de valerse de ellos en todo momento, que va a ser infructuoso. Lo mismo de ahora. Y si alguien sigue sin estar convencido, que piense en si a un piloto le vale la pena forzar uno de sus ocho preciados motores por esa improbabilidad. Esto por no hablar de que según qué campeonatos pueden quedar vistos para sentencia antes -en función del margen de victorias que lleve el de cabeza-.

Ya mirándolo del modo más egoísta, ahora la noticia de que Barrichello seguirá en Brawn GP es negativa, pues es un rival serio para Button que le puede arrebatar victorias con mucha facilidad, igual que Button a él. Si Senna hubiera acompañado al inglés, Jenson podría haberse hecho -¿qué hago hablando en pasado?, ¡qué bofetada me voy a llevar en Melbourne!- con las primeras carreras y, cuando otros equipos les pillaran gracias a un presupuesto que permite más desarrollo, habría sido cosa de confiar en que los nuevos candidatos a la victoria se despellejaran entre ellos.

Hay quien piensa lo contrario
, pero me suena a fe en el de Frome.

15 marzo 2009

Himno para Brawn GP (peligro, ripios)






Mami, qué será lo que tiene el Brawn

que incluso el Ferrari es mucho peoooor.

Si va descargado o no lleva lastre
,
aun así dista de ser un desastre.

Sorry.

14 marzo 2009

McLaren a través del espejo (2)

Vaya, vaya. Pasadas séis carreras, el planteamiento de McLaren estaba gravemente en entredicho: Lo que parecía la pareja perfecta, un campeonísimo junto a un debutante lo bastante estelar como para contribuir a la campaña de un equipo puntero, estaba derivando en una guerra civil dentro de la escudería que amenazaba con restar valiosos puntos al vencedor. Y lo que les quedaba.

América tuvo que ponérselos de corbata a los mandamases de McLaren: Lejos de llegar la calma, Alonso se anota las dos carreras con sus dos poles y con Hamilton a por uvas y a por gasolina en mitad de un Safety Car en Canadá.

Tiempos difíciles para el inglés: La desventaja era como para empezar a ponerse las pilas. En Indy tuvo el ritmo, pero como cabía esperar, el equipo volvió a hacer lo de Mónaco para proteger el doblete, con lo que la sangría era de dos puntos más. Al menos Lewis tuvo a partir de este momento un hombro donde llorar en su mentor Ron Dennis y otros tantos en la dirección, mientras le repetían que, a pesar de todo lo que él había sido para McLaren, era insostenible detener a un torbellino como el recién llegado asturiano cuando estaba demostrando en pista que al menos en las circunstancias que había, él cogía más velocidad más rápidamente que el tipo de siempre. Una vez que ellos eran los pilotos elegidos para el 2007, era cosa suya cómo rendir mejor que el del box de al lado. Los mandamases sólo podían rezar para que alguien se revelara como un candidato claro por parte de este equipo, de una vez por todas. El único dedo que movieron fue el estrictamente necesario: A cada piloto le tocaría una vuelta extra en Q3 antes de entrar a cambiar neumáticos una carrera sí y a la siguiente a su compañero.

La tensión interna llegó a un punto de inflexión en el "Magyar Nagydij" o como quiera que ponga en el biombo del podio. Ese sábado, la "extra lap" de marras iba a ser para Lewis. Y, sin embargo, el inglés se quedó con las ganas y se pasó los minutos finales de la calificación maldiciendo a su viejo amigo, el cual tenía a Raikkonen pisándole los talones y prefirió cambiar los planes sobre la marcha, pues de lo contrario ayudar a Hamilton pasaría a significar arruinarse la posición en parrilla mediante una posición en pista tremendamente desfavorable. La paciencia de Lewis fue puesta a prueba en Budapest: Nada más bajar del coche, parecía ir derecho a agarrar al español por el cuello y explicarle cómo se coge polvo de la parte sucia de este circuito sucio mientras se deja pasar al que toca. Sin embargo, la importancia de McLaren en su carrera se siguió haciendo notar, y a pesar de la acalorada reunión con sus jefes, el asunto quedó en agua de borrajas por lo que a ellos respectaba. Al día siguiente, ningún cruce de amenazas, ninguna mala cara a Ron... aunque tampoco una buena. Y doblete con Alonso al frente.

Al fin y al cabo, ya estaba cogiendo el tranquillo a los Bridgestone y al MP4-22. Las siguientes tres carreras superó regularmente a Alonso, en parrilla y en el posterior domingo procesional. Los Ferrari se mantenían a una distancia cómoda en ambos campeonatos, por lo que esto significaba que Lewis por fin empezaba a dominar el mano a mano. Para la gira asiática la diferencia era de dos puntos a favor de Fernando. Pero quién sabe si la réplica en miniatura del mulato que se le encontró a Alonso en la maleta, y que usaba de objeto en el que dejar descansar sus agujas de coser -el decía que era imprescindible llevarlas a los viajes, pues en McLaren los monos se deshilachan mucho- fue la clave para los extraños acontecimientos de los dos sábados en el Lejano Oriente.

Última parte algún día de estos...

02 febrero 2009

McLaren a través del espejo

El ambiente en la Facultad de Ciencias de la Información, en la cual me dejo la vida, es asfixiantemente denso. Y no lo digo por una cafetería o una biblioteca a reventar, ni por el agobio que todos llevamos en aras de salir airosos de cada asignatura. Francamente, son una chufa. Para entendernos, cualquiera capaz de mantener por lo negro un FW14 podría sacarse una de nuestras carreras. No, el ambiente es denso porque aquí mis amigos son aficionados acérrimos a los porros y cualquier cosa cilíndrica que puedan chupetear unos diez minutos -juro que no iba con segundas, lo acabo de releer-. Y aunque yo evite esas costumbres, no puedo taparme la nariz todo ese tiempo... La consecuencia es que me llegan momentos de "inspiración" en los que padezco visiones como el ejercicio de imaginación que quiero contar.

El ejercicio de imaginación comienza en un momento impreciso, pero tal vez la primera fecha clave fuera noviembre de 2006. Es el mes en el que los jerifaltes de Woking se decantaron por el debutante Fernando Alonso en detrimento del probador y titular durante las ocho últimas carreras de ese año, Gary Paffett. De modo que el bicampeón (2005/2006) y eterno protegido de McLaren Lewis Hamilton conoció definitivamente quién iba a acompañarle en su periplo por las pistas la próxima temporada. Alonso había arrasado en todas las fórmulas previas, pero el salto a la F1 siempre era gigantesco y el primer año uno de aprendizaje. Todo eso se hacía más agudo si cabe ante la perspectiva de compartir equipo con esa eminencia del pilotaje. Un tipo superagresivo, con una entrada en curva increiblemente brusca que exigía al máximo a sus Michelin traseros, y que nunca antes había competido con las gomas Bridgestone, que ahora pasaban a ser estándar para todo el deporte.

Se hacía necesario un fuerte programa de pruebas de pretemporada para que el recién llegado estuviera mínimamente preparado en el Melbourne. Al fin y al cabo, tenía que contribuir a las campañas por el título, por muy novato que fuera. El chaval se mostró rápido desde el principio, con una suavidad y precisión inusitadas, si bien su velocidad hacia el ápice le hacía propenso a los planos en los delanteros. Por si toda la expectación derivada de tener a un posible futuro campeón tomando la alternativa en un equipo puntero fuera poca, la afición española estaba ilusionadísima al tener por fin a uno de los suyos en un equipo con potencial para aspirar a todo. Y eso a pesar de que siempre había girado en torno a su compañero, niño de los ojos de todos en Woking.

Y así fue que los hombres de plata llegaron a la primera carrera, en la cual el joven español se coló por el exterior de la primera curva a su prestigioso compañero. Por suerte -para Lewis- el equipo lo arregló todo en la segunda tanda de paradas, como debe ser cuando el que va justo por detrás tiene más posibilidades de victoria en octubre. En la siguiente prueba, Fernando dio aún mayores muestras de madurez conteniendo a los dos Ferrari como si llevara toda la vida en F1, y de paso dejando a Lewis caminar hacia un triunfo más que cómodo.

Pero las cosas empezaron a desviarse ligeramente del guión a partir de ahí. Mientras Alonso batía récords entre todos los debutantes de la historia, subiéndose una vez tras otra al podio, el británico sufría con el equilibrio en Bahréin y con su exceso de agresividad en España. Montmeló fue una auténtica fiesta pues, por primera vez en la historia, un español se alzaba con el liderato del mundial. En Barcelona, nada menos. Pero la verdadera batalla comenzó en las calles de Montecarlo: Una vez más, para McLaren primó conservar el doblete, como debe ser. Por eso protegieron a Alonso de una situación de Safety Car llamándolo a boxes unas vueltas más pronto de lo programado. Eso lo privó de pelear por el triunfo, por lo que no acabó demasiado contento a pesar de su quinto podio de cinco intentos. Sus lloriqueos llamaron la atención de la FIA, que se puso a investigar si lo que había pasado era susceptible de llamarse "orden de equipo". Pero al mismo tiempo, la prensa de nuestro país no se dio por vencida y por poco no publican titulares con la palabra "ladrones" asociada a los que toman las decisiones en McLaren. A todo esto, la reacción del equipo fue tibia, limitándose a señalar la legitimidad de lo que habían hecho.

A lo largo de la temporada, estaba resultando desconcertante cómo un equipo que se había pasado los últimos años idolatrando a su héroe de Stevenage apenas movía un dedo para controlar al recién llegado, y los periodistas british también empezaban a dejar claro que para ellos esa era una desagradable sopresa. Ahora cabía preguntarse cómo le sentaría a Lewis que toda la bonanza y las facilidades se acabaran para él.

CONTINUARÁ